Escribiendo, siempre escribiendo...

Hola, futura yo. Lectores del presente que no suelen comentar, saludos. ¡Hola, cibernautas que llegaron aquí por error!

Si no he dado señales de vida por aquí durante más de un mes, es porque estaba escribiendo. Y hablando un poco sobre escribir en foros dónde hay más actividad.

La Navidad está cerca y yo quiero escribir relatos temáticos pero... ¡tengo una historia complicada por terminar! Necesito enfocarme en eso así que, si acaso, compartiré alguna pieza de la historia en curso.

NaNoWriMo fue maravilloso, espero que Diciembre sea similar.

Aquí les dejo una especie de Retweet, porque acabo de encontrar una de las mejores razones para escribir que podría imaginar:

I write stories bc I want to share positive messages with the beauty & meaning I find in the little, everyday things...

Algo así como: 
Escribo historias porque quiero compartir mensajes positivos con la belleza y significado que encuentro en las pequeñas cosas de todos los días. 

¿No es hermoso? Todos deberíamos escribir, así, al menos una vez en la vida.

Freebie: Disparadores creativos

Hola, lectores que además escriben (o que tienen un amigo que escribe).

Les tengo un obsequio de inicio del NaNoWriMo, pero es muy probable que los que no participan también puedan darle un uso.



Como habrán notado, no acostumbro compartir cosas "visuales" porque... no acostumbro hacerlas. Pero quien sabe, a lo mejor eso puede cambiar. Empecemos con algo sencillo, principalmente palabras. ¿Está bien?

Una serie de términos y desafíos para mantener la inspiración funcionando por un mes. Y, para los que quieran algo un poco más complejo, desde incluir un relato basado en una serie de disparadores aleatorios, hasta ir tejiendo una emoción en su novela por medio de todo tipo de indicadores, incluye las hojas de "emociones". Están pensadas para relacionar cada término e idea con la emoción indicada, pero, que eso no los distraiga. Jueguen con las palabras.

Este pequeño recopilatorio de disparadores creativos es “la versión original” de un documento que compartí como parte de un intercambio de regalos virtual que organizaron algunos participantes del CampNaNo pasado. La versión final tiene cambios menores y la traduje al inglés.

Mi intención era guardar la versión en español para mi uso personal pero, como pueden ver, he cambiado de opinión. Uno nunca sabe cuando este tipo de colección podría ser útil a alguien más.



Bueno, es todo por hoy. ¡Vuelvan a escribir! ¡Es lo que yo debería hacer! ... Ah, sí, debería, ¿verdad? Sobre todo porque mi cuenta de palabras del primer día es poco más de quinientos...

Bitácora de la eterna novata. Octubre 2017

¿Hay alguien ahí?

Hola, lectores, curiosos, inteligencias artificiales, futura yo…

Despidamos a Octubre con amabilidad, que ha tenido sus desperfectos como cualquier mes, pero no fue su culpa.

En términos literarios, podría decirse que fue un buen mes para mí.

¿Leyeron las historias estrafalarias de este mes? ¿Las encontraron al menos comprensibles? Bueno, aún es tiempo, son el inicio de la colección Cada loco con su tema.

Fuera de eso, he estado preparando mi proyecto para el próximo NaNoWriMo. Repasé los resultados del año pasado porque el plan es iniciar con la segunda parte de esa historia. Revisé y reorganicé las fichas de personajes, ubicaciones importantes, etc...

Diseñé un bosquejo sin demasiados detalles pero que me permite tener claro el viaje que los personajes tienen que realizar. Como novedad, ¡incluye fechas! No son exactas, pero servirán (o eso espero).

A la hora de la verdad, eso ayuda, pero no basta, así que igual deséenme suerte: qué mis personajes se rebelen para mantenerme interesada, pero no tanto como para volver inútil el bosquejo; que encuentre muchos sinónimos y que funcionen las descripciones.

Pero, eso ya es materia del próximo mes. ¡Demos la bienvenida a Noviembre! Ya casi llega, con un magnifico regalo: una excusa. Todos amamos las excusas, ¿no? Bueno, yo amo especialmente una excusa para “escribir lo que yo quiera”.

Si no saben que es el NaNoWriMo, les resumo: es un evento que consiste en “escribir 50,000 palabras en Noviembre”, y hay toda una comunidad para vivir la experiencia juntos, intercambiar/exponer/criticar ideas, y darse ánimo.

Supongo que en noviembre sólo hablaré sobre Vertientes del tiempo y el proceso de escritura. ¡Es parte de la locura! Digo, es parte de la experiencia.

Si participan, podemos compartir esa experiencia; cuéntenme, ¿cuál es su plan? 
O búsquenme en los foros como tyess. (Quizá quieran estar pendientes, porque pienso dejarles un pequeño obsequio virtual por aquí)

¡Nos leemos!

(Microrelato) La miseria de un hombre feliz

Yo no sé por qué estas cosas han de pasarme siempre a mí. ¿Cuándo he molestado a alguien? ¿Cuándo he tomado lo que otro necesita, o lo que ya tenía dueño cuando lo descubrí? ¿Qué hice en otra vida para que la desgracia me persiga?

La gente me sonríe sin motivo. Me obsequian cosas y me brindan su ayuda. Nunca he tenido un familiar enfermo, y cuando me vi sin empleo, mi vecina me regaló un boleto de la lotería y me gané el dinero para vivir cómodamente por dos años.

¿Por qué me hacen esto? ¿Por qué compran mis libros y asisten a cada lectura? ¿Por qué citan mis versos y me piden consejo? ¿Por qué dicen amarme y actúan en consecuencia?

¿Qué no sabe el mundo que la poesía y el genio se alimentan del sufrimiento? ¿Qué no entienden que no puedo desnudar mi alma mientras se encuentre intacta?

Todos están en mi contra, desde mi santa madre hasta la maldita oficina de recaudación de impuestos.
Así, feliz, voy a tener que seguir escribiendo versos vacíos y perfectos y escuchando ovaciones en vez de ser poeta.

(Relato) Causa de muerte

Una locura más. Esta vez vista desde fuera.

ADVERTENCIA. 
No apta para niños y adolescentes. 
Está historia habla sobre un suicidio ficticio. El tema no se maneja de manera profesional y quizá carece de tacto. No leer si ese tema los afecta directamente de cualquier modo. 

No me informé sobre la condición mental real que puede llevar a este punto; el relato no pretende reflejar la realidad, sino explorar los procesos mentales de un personaje totalmente ficticio con motivos extraños. Así que no le den mayores proporciones de las que tiene.

Causa de muerte

Cuando lo intentó la primera vez, nadie se explicaba el porqué. 
Era una chica lo bastante bonita (aunque no fuera despampanante, tampoco), con el dinero y la simpatía que se requieren para que todos en tu colegio te tengan algún tipo de aprecio; para que la gente haga excepciones por ti, sin esperar que las hagas por ellos. No era una rubia tonta, no era una belleza intolerable. Al contrario, era inteligente hasta cierto punto y casi siempre era amable.

Pero bueno, sabemos que esa gente con tantas virtudes y privilegios rara vez tiene la cabeza en su sitio. Tenerlo todo no significa que lo valores, de hecho, suele ser al contrario, porque las personas somos así de locas. Pero no ella. Esta chica sonreía cuando no sabía la estaban mirando. Cantaba a viva voz cuando nadie la oía... o cuando creía que no la oían. Y tenía preguntas hasta más no poder, porque quería entender el mundo.

Era por eso que le gustaba tanto la clase de ciencia.

Todos sabíamos que todavía tenía preguntas, que buscaba respuestas. Solía hablar de este gran proyecto que tenía en mente, y buscaba consejo en sitios que nosotros no habríamos visitado ni por casualidad. No teníamos interés, no nos recibirían. Pero ella se abrió paso en un mundo de académicos en campos dispares, buscando guía para su investigación personal, ese asunto que comenzó en la clase de Filosofía, cuando ella y Pablo Imanol casi se fueron a los puños por las definiciones de mito y religión.

Si el profesor se demoró tanto en interrumpir el conflicto, fue porque estaba tan pasmado como nosotros. ¡Sí esos conceptos estaban bien delimitados! ¿Cómo era posible que los dos estudiantes más notables de su clase pudieran estar confundidos al respecto? Porque uno de los dos debía estar bastante perdido, si sus opiniones eran tan opuestas. Ni idea de cual de los dos. El propio profesor estaba un poco perdido, me parece. Porque eran tan convincentes, o tenían tan buenos argumentos... como sea que eso se defina. Y ahí esta el asunto, que a pesar de lo violenta que se puso la cosa, ella siempre había querido saber, entender... nada de lo que hacía era sobre tener la razón o ganar o aprobar un examen. Así que exploró todo el tema, buscó algo que abriera su mente como para entender la postura de su némesis sin tener que renunciar a esa de la que estaba tan convencida, así que fue y se lleno de información inútil que a ella le debe haber parecido muy útil porque luego inició el trabajo de su vida. 

O, mejor dicho, el trabajo de su muerte.

Lo explicó a su psiquiatra, a sus maestros, a sus amigos... ¡Hasta conmigo habló! Pero nadie entendía de que demonios hablaba. Sin duda no lo entendía yo.

Siempre he sabido que el suicidio es cosa de no estar vivo... es decir, desde que entiendo el concepto, las consecuencias, los motivos de algunos casos bien sabidos... El suicidio no es algo que hacen las personas que quieren morir. Lo hacen las personas que quieren dejar de ser. Los que huyen de un lugar oscuro, o de una persona temible, o de un pasado irreparable. Los que temen a la hora veinticinco, los que se decepcionaron de todo lo que esta realidad les ofrecía. Gente que no quiere estar viva, elige morir.

Y, como muchos, le dije que era una locura renunciar a una vida como la suya, tan envidiable. Pero ella no hizo un recuento de como su vida no era tan hermosa, ni me confesó el horrible motivo por el cuál jamás podría ser feliz a pesar de toda la belleza entre sus manos. En cambio, asintió, sonrió y me dijo que lo sabía. Que por eso estaba en un hospital de ese tipo.

Por un segundo creí que eso era todo. Creí que había entendido que estaba mal de la cabeza. Pero al instante estaba explicándome que había tomado con cuidado la decisión de sacrificar algo tan bello. No tenía miedo, dijo, pero sí algo parecido a la nostalgia. Una rara certeza de que echaría de menos respirar y leer.  Pero no iba a detenerse por eso. Iba a encontrar sus respuestas.

Pensé que, ¡pobrecita!, deliraba, y nunca le pregunté de nuevo sobre el tema. Porque la gente no quiere hablar de esos temas. Si la muerte es horrible, el suicidio es... igual de triste, igual de irreparable, pero más desagradable. Así que la dejé. Y la dejaron todos. Y si el psiquiatra preguntaba, es obvio que no escuchó la respuesta (cómo yo). Así que nadie intentó pedirle que fuera razonable, o por lo menos paciente.

Pero la cosa es que la chica quería saber como era del otro lado, y ya se le habían acabado los medios para investigar. Sólo podía hacer una cosa más: ir.

No sé si era más lista que los demás. O más tonta. O sí sólo le faltaba un tornillo. Sólo sé que es la primera persona de la que he oído que de verdad quería morir en lugar de escapar de su vida, y que alguien debió explicarle que no era necesario desgarrarse la garganta para descubrir todas sus respuestas, porque esta vida física (ya sea la única, o la primera, o un paso o lo que sea en lo que creas) no se recupera, en cambio la muerte... ese es un tren que nadie puede perder, así que ¿por qué tan ansiosa, querida? ¿Por qué?

¡Mira cuantas vidas destrozaste!

Mira cuantas preguntas no pueden contestarse de aquel lado (asumiendo que exista).

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