En busca de respuestas #2

¿Cómo puede una fotografía sin pasado mostrarnos el futuro?

No. Tengo. Idea.

Se me vino la pregunta cuando leía Rompecabezas, de Laura Rivas, hace mucho. Todavía me parece que la respuesta a eso sería una buena historia.

¿Alguna idea?

Únicos en su especie

Otra vez me contaron una historia sobre ese salvaje que ve por primera vez a una mujer. Por lo general no me da mucho que pensar... por lo general cambio el canal de inmediato. Pero esta vez leí un poco entre líneas.
Educado con modales que muchos humanos ya no enseñan a sus hijos, pero salvaje al fin, este individuo jamás había visto una humana. Hasta que lo hizo. Y ella lo vio, y se maravillaron por razones prácticamente opuestas. Se liberaron endorfinas y se desencadenaron algunos impulsos primitivos. Supongo que la primera vez que me contaron la historia, me pareció muy romántico lo del amor a primera vista (o no puse atención y no me pareció nada, quién sabe).
Hoy en día, quizá porque estoy vieja y amargada (aunque lo segundo lo he sido siempre), o por el orden en que va esta versión, el asunto me parece de lo más crudo y vano. Cualquier persona racional les dirá que es natural que un hombre salvaje se “enamore” a primera vista de “la única mujer”.
Dirán, ¡oh, cosas del amor!, que estarán juntos para siempre. Pero eso es un “veremos” incluso cuando un hombre y una mujer pasan décadas sólos porque no encuentran a su pareja perfecta y después de mucho coquetear con la gente equivocada se encuentran y son felices. No digamos en esas circunstancias en que no hay punto de comparación.
Cómo esa historia no fue de mis favoritas, no sé nada sobre ella. ¿Habrá una versión por ahí que cuente lo que ocurre cuando él descubre otro centenar de mujeres? Unas más parecidas a él. Otras más tradicionales que ella. Mas bellas... o más feas. Bajitas, altas, gordas, atrevidas, esqueléticas, discretas, elegantes, inteligentes, sensatas, femeninas, liberales (para su época), tímidas, extrovertidas, impresionables, presumidas, impresionantes... ¿Será que su mamá-gorila lo educó para elegir una sola vez? ¿Estará todavía conforme con su elección? Esa es una tremenda historia de drama, con devaneos y decepciones y quizá un final feliz totalmente injustificado, cuando después de conocer a todas él decide que es hora de sentar cabeza y regresa a la primera por el bien de la trama.
O, quizá no lo haga. Quizá se enamoré de verdad de una mujer distinta, y así, nuestra protagonista encantadora, se vuelve la “malvada mujer celosa” como efecto del cambio de enfoque. Eso por sí solo es una gran tragedia.
Pero no es necesario que haya una tragedia. Quizá en lugar de eso, obtengamos la más hermosa historia de amor, con la simplicidad de una verdad inamovible, una de esas historias que todos consideramos un mito pero deseamos creer: que este hombre puede dejar de ser salvaje y seguir siendo libre; que puede conocer a todas estas mujeres sin siquiera inmutarse, que aún ama a esa criatura curiosa y aventurera que solía ser la única mujer y, por algún motivo, sigue siéndolo.

Experimentando con Software: Quoll Writer

No sé si salta a la vista o es un secreto accidental, pero el hecho es que me encanta probar programas de escritura. Y organizadores, supongo. No soy una crítica de software de oficina, pero puedo hablar un poco sobre las pequeñas herramientas que voy encontrando por ahí.

Por ejemplo, está Quoll Writer, algo con lo que estuve experimentando hace poco - o mucho, según se vea- y tome algunas notas sobre la experiencia. Finalmente las he puesto en orden para publicarlas aquí. 

Así se ve -por ahora- mi primer experimento en Quoll Writer


Les diría como di con esta aplicación, pero no consigo recordarlo. Así que la historia es esta:

Un día, limpiando mi carpeta de descargas, encuentro el instalador. Vagamente recuerdo lo que es, y como soy una imprudente, descuidada y sin juicio, lo instalo a pesar de que no me acuerdo quien me lo recomendó (es la última vez que hago algo así, de verdad). Por suerte, no pasa nada raro (que yo sepa).

La instalación es sencilla y pronto se abre un diálogo para explicarme como usar las funciones nuevas. (¿esto está pensado para usuarios que vuelven después de la actualización?). Es un asistente conciso, me gusta. Pruebo la opción de importar un documento .doc. El resultado no es lo que esperaba: simplemente crea un nuevo proyecto con un capítulo único que contiene todo el texto del archivo. Claro, mi documento sólo tiene texto, así que no sé que ocurriría con otros contenidos.
Vuelvo al asistente, pero ya no pruebo las herramientas que me presenta sólo termino de leer y me ocupo de mi historia. Empiezo a crear capítulos y escenas para organizar el texto importado y por el momento ignoro todas esas características prometedoras (Warm up, un tablero de ideas, stats… la lista de elementos incluye lugar para personajes y ambientación…).
Me distraen las pestañas que están aquí al lado. Me distrae la posibilidad de configurar todo... sé que me seguirá distrayendo mientras no sepa que hacen, y no quiero que la configuración me dé problemas después, así que voy a eso. No es tan complicado, no se siente como si hubiera un millón de cosas que configurar pero tampoco es inflexible.
Después de ver todas las opciones ni siquiera me acuerdo que cambié y que deje igual. Aunque si sé que:
activé el sonido de máquina de escribir. Esto puede parecer una insignificancia, pero me encanta. Me ayuda a escribir.
quité los “pop-up” de dónde pude, de modo que lo más posible se “abra en su propia pestaña”.
cambié el nombre con que aparecen algunos elementos (capítulos, personajes, lugares) pero se miraba horrible porque tengo la aplicación en inglés.

Vuelvo a la organización de mi historia. Empiezo a tener problemas con las escenas. Parece que hay una idea interesante aquí, como si pudieras mantener escenas ocultas... pero no lo entiendo, o tiene un error. Decido que trabajaré sin escenas y empiezo a borrar aquí y allá para volver al inicio.

Entonces, veo esto:


¿Alguien nota algo raro en esta solicitud de confirmación?

Si alguna vez han presionado intro dos veces consecutivas antes de notar que tenían seleccionado el botón "eliminar"; si de cualquier forma han acabado tirándose del cabello y buscando respaldos en dónde sea para rescatar lo más posible de un archivo o sección que borraron por accidente, seguro entienden mi entusiasmo por esta demanda extra: No basta con un clic nacido de la distracción, tienes que escribir conscientemente una palabra. Por el momento, sólo me parece curioso (estaba borrando un capítulo en blanco), pero creo que me será muy útil para evitar borrados accidentales. Sin embargo, pronto descubro que no funciona igual para otros elementos.

Finalmente, admito que necesito describir a los personajes. Siempre llego a ese punto. Espero que no haya demasiado que llenar en las plantillas de Quoll, porque en esta ocasión quiero ser breve.

Para mi sorpresa, no hay una ficha específica para llenar en el caso de los personajes o lugares. Solamente los datos generales y luego el espacio para que uno organice la descripción a su gusto. Me recuerda cuando usaba un archivito de texto plano para anotar listas de características como se me iban ocurriendo. Hoy, es justo lo que necesito.

Tiene las opciones de formato estrictamente necesarias, y una opción de pantalla completa para poder escribir sin distracciones. Al parecer hay mas de una forma de usar esa opción en combinación con los archivos de personajes, ideas y lugares. Ya veré eso más adelante.
Hay muchas opciones que tendré que revisar más adelante. Por ejemplo, están los “logros” que se irán presentando a medida que utilice el programa. Básicamente, es un registro de la ejecución de algunas tareas sencillas, tanto del uso del programa, como de la escritura en general o el desarrollo de cada proyecto. Supongo que sirve para la motivación.
Por otro lado, está el sistema de stats y metas, para monitorear la escritura diaria, la distribución de palabras en los capítulos de un proyecto... incluso utiliza una formula para determinar que tan legible es el texto... por supuesto que está configurado para inglés, y no conozco la regla que equivale a "Flesch-Kincaid" y "Gunning Fog" en español, así que de momento, no tocar.

En realidad, creo que he probado la mayor parte de lo que podía verse así, de buenas a primeras, pero hay una última cosa que quiero probar, y que implica dejar el proyecto actual.
Lo que hasta ahora he visto bajo el nombre de sprint, aquí aparece como Warm-up. Te proporciona una cita de libro (con su fuente bien especificada) para inspirarte y eliges una meta en tiempo, palabras o “la que se alcance primero” de ambas. Luego, te pones a escribir. Si te gusta el resultado, puedes convertirla en un “proyecto”, o simplemente guardarlo en el proyecto de Warm-ups. La verdad es que me entusiasmó mucho, pero es un poco inflexible con el tiempo. Por otro lado, uno puede cambiar la cita por cualquier otro tema del que uno quiera escribir en ese pequeño desafío. Ya le daré un buen uso… Por ahora, volveré a mi historia sin nombre y más tarde escribiré sobre Quoll.

Llegó más tarde, escribí ese “relato de viaje” y… ¡vaya, que entrada tan extensa!
Gracias a los que llegaron hasta aquí, por compartir la aventura conmigo. La próxima vez intentaré ser más concisa.
¿Que hay de ustedes? ¿Tienen su propia experiencia con Quoll o con otra aplicación? ¿Cuál es su herramienta de escritura favorita? ¡Cuenten, cuenten!



Links relacionados:



Esta dicho que...

For master pieces are not single and solitary births; they are the outcome of many years of thinking in common, of thinking by the body of the people, so that the experience of the mass is behind the single voice.

-- Virginia Wolf

En otras palabras: ninguna obra maestra surge sola, son el resultado de años de pensamiento común, de múltiples personas; la experiencia de las masas, está detrás de esa única voz. 

Creo que eso es verdad, y me gusta creerlo. ¡Muy bien por los artistas que finalmente dieron color, voz y palabras a sus semejantes de todas las épocas! 

Comentario sobre A room of one's own de Virginia Woolf

Recién leí la historia de la hermana de Shakespeare y me dejó agobiada.
La leí en otro idioma, pero algo me dice que aunque estuviera en español seguiría siendo difícil de entender. La barrera que se alza entre Virginia Wolf y esta triste lectora, está compuesta por tiempo, espacio y no sé cuánto más.
A room of one' s own”, que es el texto que leí en mayo, tartamudeando en voz alta (según yo para practicar), no pasará a mi colección de favoritos por la sonoridad y el estilo que no puedo juzgar; tampoco por la honestidad con que la escritora habla de la amargura de su género ni por el (espero que correcto) estudio de la historia a través de una serie de volúmenes literarios.
Me he maravillado al leer su impresión al descubrir novedad en la ficción. Me he avergonzado por las oportunidades que tengo y que tantas mujeres antes de mí no habrían desaprovechado. También acabé por sentirme desanimada con todo ese discurso de la importancia de los recursos materiales. Por qué, sí, aún hoy, he sacado la cuenta y no hay esperanza para mí... Luego recordé que de todos modos yo no quiero ser famosa ni ser impresionante. De acuerdo, me encantaría que alguna de las historias que se me ocurre fuera contada de forma impresionante, pero esto es lo que hay y voy a lamentarme por eso (no, no me comí una negación; dije que lo haré; es otro tema sobre el cual escribir). Me conmovió la historia de la hermana hipotética del escritor que tanta gente ha pensado, piensa, y pensará que es una eminencia.
Todo eso está muy bien, pero no bastaba para convencerme de ir a los favoritos porque... parafraseando el propio texto, es evidente que no viene de una mente andrógina. Había rencor, había una lección evidente (lo cual es correcto en este tipo de literatura, pero por lo mismo este no es el tipo de textos que suelen gustarme).
Además, me costaba leerlo, y no en el buen sentido de la palabra. En realidad, no puedo criticar eso: mis problemas de comprensión y las ocasiones en que me ahogué con las palabras seguro eran problema de lenguaje y contexto. Sin embargo, estoy segura de que no me gusta la redundancia que aparece cada tanto en el texto. No sé por qué lo hace, pensé que de su lado del muro cultural eso era natural (y quizá sí) pero a ella misma parece molestarle. Me he espantado un poco por eso, en realidad, porque es algo que he hecho alguna vez: escribir, ver algo que no cuadra, y disculparme en lugar de corregirlo. ¿Tendría una razón para ello? Por tercera vez lamenté no haber investigado más sobre el libro antes de ponerme a leerlo; ahora no tenía los medios; más tarde, habría olvidado qué necesitaba saber.
Pero, volviendo a lo importante: A room of one's own, me confundió, me informó, me aburrió, me confundió, me entristeció, y no dejaba de maravillarme. Algo debió tener porque no acostumbro leer más de diez páginas con ese tipo de contenido, pero no pensé que acabaría entre mis favoritos hasta que leí el verdadero final de la historia de la hermana de Shakespeare. El final que no resulta fácil de aceptar, porque nos desafía y nos aterra. El final que da un sentido distinto a todo el discurso.
¿Saben de lo que hablo? ¿Están dispuestos a averiguarlo?

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